Sesión 1 Actividad 5: Las redes sociales y su influencia.

 ¡Hola a todos y a todas! Como ya se ha explicado en la sesión, tenéis que leer el siguiente fragmento del artículo "Emociones y redes sociales en adolescentes" y comentar brevemente vuestra opinión al respecto, resaltando aquello que más os haya llamado la atención y haciendo hincapié en la influencia que estas tienen en vuestra vida diaria. 


Las redes  sociales  se  han  convertido  en  un  medio  de comunicación  instantáneo  y  eficaz,  mediante  el  cual aumenta  la  participación  de  la  población  de  un  modo social, cívico y político (García, Seco y Del Hoyo, 2013). En  este  sentido,  nos  vemos  afectados  por  el  uso  de internet en todos los ámbitos de nuestra vida. Dado este efecto,  se  ha  incorporado  su  estudio  a  las  numerosas ramas del saber así como la influencia que posee ante las emociones. Como argumenta Dans, (2015): La formación de estereotipos a través de los perfiles digitales es un fenómeno emergente, que requiere de atención  educativa.  A  raíz  de  la  inclusión  en  un grupo  o  red  se  plantea  la  realidad  digital  como conexión  entre  lo  público,  lo  privado y  lo  íntimo  a través  del  recorrido  por  las  nociones  de  intimidad, privacidad, autenticidad, solidaridad y compromiso, contactos y amistad. La  diversidad  de  sustratos  y  manifestaciones  de  las emociones  complica  bastante  la  elaboración  de  una definición comprehensiva.  No  obstante,  consideramos que   constituyen   un   elemento   esencial   de   nuestra existencia,  pues  marcan  nuestras  reacciones  frente  al medio   e   influyen   de   manera   directa   en   nuestras percepciones.    Como    decíamos    anteriormente,    las investigaciones  sobre  emociones  y  sentimientos  se  han llevado a cabo desde una amplia variedad de disciplinas, como  la  psicología,  la  neurociencia,  la  educación,  la sociología,...  

Desde  la  Real  Academia  Española  de  la Lengua  (RAE), en  su  primera  acepción,  considera  que una  emoción  no  sólo  contiene  una  respuesta  corporal, sino que es una “alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable   o   penosa,   que   va   acompañada   de   cierta conmoción somática” (RAE, 2017). Otros autores definen las emociones  como  “una respuesta o reacción ante un estímulo significativo que el sujeto evalúa, consciente o   inconscientemente,   en función  de  sus  objetivos  o  intereses  e  influido  por  su ideología  y  por  el  contexto  sociocultural”  (Beas, González  y  Salmerón,  2016,  p.  54).  

Consideramos  que las  emociones  son  un  proceso  a  través  del  cual  un estímulo  provoca  en  las  personas  unas  determinadas reacciones,  las  cuales  son  cambiantes,  dependiendo  de múltiples   factores   y   circunstancias. Para Carrascal (2016): Todas   las   personas,   tanto niños   como   adultos, tenemos emociones, pero ¿realmente sabemos lo que significan?  O  ¿lo  que  producen  en  nosotros?  La mayoría  del  tiempo  tenemos  emociones  y  muchas veces  no  somos  conscientes  de  ello  o  simplemente no sabemos distinguirlas. Las emociones se refieren al   modo   de   sentirnos   en   el   mundo,   que   están referidas   a   objetos.   Más   aún,   el   objeto   de   las emociones está investido de valor o importancia para las   personas.   Las   personas   según   las   diferentes situaciones  en  las  que  tienen  que  desenvolverse expresaran una emoción u otra. Por ejemplo, si estás jugando con tus amigos te sentirás feliz en cambio si te roban sentirás tristeza e ira. (p. 87) 

Como  podemos  comprobar,  dar  una  definición  no  es cuestión   de   todo   o   nada,   pues   para   lo   que   a   un investigador  le  es interesante,  para  otro  es  todo  lo contrario. En  general,  podemos  deducir  que  la  mayoría  de  los autores investigados (Casacuberta,2000; Ralph Adolphs y  colaboradores  2002;  Aguado,2005;  Redorta,2006  y Quirós   y   Cabestrero,   2008),   consideran   que   toda emoción consta de tres componentes básicos: cognitivo, evaluativo y apetitivo. En cuanto a los tipos que existen de emociones, hemos comprobado que a pesar de la multitud de clasificaciones que    se    han    hecho:    emociones,    simples,    básicas, primarias, secundarias, sociales, retrospectivas, ambiguas,... La mayoría de investigadores se posicionan en  dos  tipos  principalmente,  como  son  las  emociones positivas y las emociones negativas. 

Internet  es  un  canal  a  través  del  cual  se  pueden expresar las emociones y ayuda a que el sujeto construya su  propia  subjetividad,  no  sólo  despierta  emociones  en los usuarios, sino que también influye en la manera en la que  se  muestran  esas  emociones  tal  y como  afirma Serrano-Puche (2016). Siguiendo  a  Benski  y  Fisher  (2014),  afirman  que Internet es un lugar a través del cual pueden comunicarse un   grupo   grande   y   diverso   de   gente   de   manera emocional, reflejando sus emociones en el  momento  ya que ahora existen aplicaciones que se pueden descargar en los móviles. Según Coviello et. al.(2014) existen ciencias como la neurología, la psicología y la economía se han interesado en  las  diferentes  emociones  que  una  persona  puede sentir.  

Numerosos  experimentos  han  demostrado  que  la gente puede contagiarse de las emociones que han visto en  otras  personas  desde  unos  segundos  hasta  algunos meses. Estudios sobre las redes sociales han determinado que   emociones   como   la   felicidad,   la   soledad   o   la depresión pueden relacionarse entre individuos que están socialmente  conectados  a  través  de  internet. Las  redes sociales son instrumentos en los cuales la comunicación y conexión entre personas se da diariamente, y en ella se manifiestan prácticamente todas las emociones como son el  miedo,  la  ira,  la  alegría,  la  sorpresa,  la  tristeza  y  los derivadas de estas (Acuña y Vega, 2013).


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